13 de septiembre de 2018

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SISTEMA: Amstrad CPC
AÑO: 1987
GÉNERO: Puzle
PROGRAMACIÓN: Vortex Software
PUNTUACIÓN: *****

D
urante aquellos maravillosos años de EGB, mi gran ilusión de cada tarde al volver de la escuela era encender mi flamante Amstrad CPC 464. Desde el principio de mis escarceos informáticos, los juegos arcade fueron mis favoritos, huyendo de cualquier cosa que oliera a pensar.

Pensar ya lo hacía en la escuela; la máquina mágica era precisamente para no pensar, para simplemente disfrutar con un poco de acción en mundos maravillosos.  Sin embargo, había un juego de puzles que me atrapó desde aquella primera vez que lo probé, a regañadientes, en casa de un familiar.



A pesar de mi aversión a darle a la neurona, Deflektor tenía una magia especial que me atrapó por completo al par de minutos de probarlo. No sabría decir si fue el poder jugar con láseres, la necesidad de ser rápido de movimientos o la hipnótica melodía de inicio de Ben Daglish; sólo recuerdo ir directo de casa del familiar en cuestión al quiosco a buscar el dichoso juego que me puso a prueba. La mecánica de Deflektor es de lo más sencillo: tenemos que utilizar unos espejos para reflejar un láser y dirigirlo contra unas bolas que tenemos que destruir para avanzar al siguiente nivel. Por supuesto, la tarea no será sencilla ya que, a las dificultades propia de cada nivel, con sus trampas y sus obstáculos, se suman unos gremlins que nos harán la tarea aún más complicada.

Los juegos de puzle siempre me aburrieron por la poca dinámica que tenían, por mucha cuenta atrás que le incluyeran. Los gremlins de Deflektor me hicieron cambiar de idea. Puñeteros bichos....

Y aquí sigo, a día de hoy, aún empeñado en destruir bolas, esquivando minas mientras evito que se sobrecargue el láser a la vez que una manada de simpáticos cabroncetes me mueven los espejos para evitar que complete los sesenta niveles de los que consta este magnífico juego de puzles. Curiosamente, Deflektor acabó actuando de puente y, si bien nunca llegué a cogerle el gusto del todo al género de los juegos de puzles, sí que sirvió para que aprendiera que usar la cabeza con el ordenador no era malo, abriéndome un mundo nuevo de posibilidades, como la programación en BASIC o las aventuras conversacionales. Pero eso ya es otra historia...

Por: Chema

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