20 de noviembre de 2019

Impresiones con Xeno Crisis; acción de vieja escuela para emplearte a fondo

Probamos la versión para Switch de este estupendo arcade de acción



Bitmap Bureau planteó desde sus inicios Xeno Crisis como un juego fuertemente anclado en las raíces clásicas del género de los twin shooters. No en vano, el estudio independiente afincado en Reino Unido ya demostró algunas de sus credenciales en el pasado con títulos como 88 Heroes o Ninja Shodown, pero la producción de este nuevo juego iba un paso más allá, y es que ya desde la campaña de crowdfunding se dejó claro que se trataba de un juego para Mega Drive, y luego para otras plataformas…



Y a fe que lo han conseguido: tanto en diseño como en planteamiento jugable, Xeno Crisis os remite a los juegos de hace un par de décadas, en los que el sudor en la frente, la habilidad con el mando y la repetición de los niveles hasta la saciedad estaban a la orden del día. Confiados en que la durabilidad del juego lo daría precisamente un alto nivel de dificultad y una versátil opción de dos jugadores, puede que la nueva criatura de este entusiasta de los gráficos pixelados no contente a todo el mundo, pero no nos faltará razón si afirmamos rotundamente que esto es un juego de vieja escuela en todas sus vertientes.


A pesar de su terrorífico, el primer boss no os pondrá las cosas demasiado difíciles


En la piel de una suerte de mercenario (o mercenaria), tendremos que adentrarnos en las profundidades del denominado Puesto 88, unas instalaciones que han sido saqueadas e invadidas por hordas de alienígenas de aviesas intenciones. Lejos de amilanaron, una nave nos deja a la entrada de estas instalaciones equipados con un arma básica y la fiel convicción que de esta no vamos a salir… ¡cuánta razón teníamos!

Los primeros niveles son de calentamiento... pero no os hagáis ilusiones; no durará mucho


Concebido como un shooter de perspectiva aérea que se maneja con dos joysticks, al estilo los clásicos Robotron o Smash TV, rápidamente Xeno Crisis comienza a arrojarnos oleadas de enemigos sin descanso. Cada vez que penetramos en alguna habitación tendremos que limpiarla a fondo si queremos continuar con nuestro camino esperando a que las puertas se abran de nuevo. No todos los enemigos aparecen en pantalla a la vez, se van sucediendo en oleadas diseñadas para ponernos las cosas muy complicadas, aprovechando que cada uno de los malos posee unas características, ataques y habilidades diferentes.


La historia se va desvelando a partir de estas atractivas escenas


Unos nos dispararán, otros pegarán saltos para despistarnos, otros permanecerán anclados en el suelo pero disparan en diferentes direcciones, otros ni siquiera disparan, algunos (estos los odiamos con todo nuestro corazón) se caen desde el cielo dispuestos a sorprendernos, y algunos parece que gustan de vivir bajo el suelo, como los del nivel 3, al estilo los gusanos de Dune. Nuestros personajes se desplazan en las 8 direcciones con un joystick, mientras que con el otro podrá disparar también en esas 8 direcciones. Un botón para arrojar granadas, usar un movimiento de esquiva, desechar el arma especial que podamos llevar o el ataque con cuchillo cuerpo a cuerpo es todo lo que necesitáis saber. ¡Eso y que las municiones se agotan rápidamente!

La cosa se complica a medida que aparecen enemigos con nuevos patrones de ataque


Una de las cuestiones de diseño más curiosas es que precisamente nuestra arma se agota tras algunos disparos. Cuando esto ocurre aparecerá en algún lugar de la pantalla en la que nos encontremos una caja para recargar, pero no deja de ser curiosa esta decisión que nos dejará vendidos en más de una ocasión, sobre todo en las primeras partidas. Las armas especiales que recogemos tienen munición ilimitada, pero a cambio solo podremos utilizarlas durante un tiempo determinado. Curioso, y a la larga bastante efectivo para mantener nuestra atención en el juego y arrojar un pequeño componente estratégico en el global de la partida.

Componente estratégico que se complementa con la posibilidad de mejorar las características de nuestro personaje o incluso “comprar” una continuación al finalizar cada uno de los niveles. Usando las dogtags que recogemos durante la partida como moneda de cambio, podremos subir nuestro nivel de potencia, velocidad o vidas disponibles. Nada mal si tenemos en cuenta que solo disponemos de 3 vidas y 3 continuaciones al iniciar la partida… Cierto es que al continuar no llegaremos a ver el final bueno, y que los diseñadores nos incitan a terminarlo en el nivel difícil de dificultad (situado por defecto en las opciones, por cierto), pero no pasa nada si primero os hacéis con los controles, desarrollo y dinámica en el nivel normal.

Al finalizar los niveles podremos canjear las chapas recogidas por interesantes mejoras

¡Más viejuno imposible!
Uno de los alicientes más interesantes de Xeno Crisis es su salida en plataformas más antiguas, como Mega Drive, Neo-Geo o Dreamcast (estas dos saldrán más adelante). La conversión para la 16 bit de SEGA es precisamente la base sobre la que en teoría se ha sustentado el juego, y a falta de un mayor colorido y algunos detalles técnicos, la verdad es que el cartucho se defiende estupendamente en comparación con sus hermanas mayores.



Quizás donde sale peor parada esta versión es en el sistema de control; ya que sus diseñadores se han tenido que restringir a los mandos de 3 y 6 botones de Mega Drive. Así, la única forma de emular el joystick derecho que sí tenemos en mandos actuales, es aplicando su función a los botones del pad, o, directamente, prescindiendo de ello en el caso de un mando de 3 botones, y aumentando de esa manera exponencialmente la dificultad.

La práctica hace al campeón, y es una máxima que le sienta como anillo al dedo a prácticamente cualquier juego arcade de toda la vida como este Xeno Crisis. La generación aleatoria de los mapeados evitará que memoricemos los mejores caminos y estrategias, dando un poco de espacio a demostrar nuestra valía ante los demás, algo que cobra más sentido si cabe al disfrutar del modo para dos jugadores, perfecto para esas partidas de sofá que tanto podemos echar de menos hoy en día, y que además suaviza un tanto la dificultad global del juego.

El modo para dos jugadores es más divertido y suaviza un tanto la dificultad


Xeno Crisis es un juego de marcado estilo retro, y no solo por sus orígenes como juego para Mega Drive, si no también por el estilo, diseño y jugabilidad. No es perfecto, claro está, sin ser demasiado largo, la duración del juego la marca que podamos llegar con vida al final, más viejuno imposible. Cierto componente aleatorio mezclado con la estrategia redondean un juego que posee además una puesta en escena realmente atractiva gracias a esos pixelados tremebundos de Henk Nieborg y la banda sonora guitarrera de Savaged Regime, que suena de maravillas.

Disponible en consolas de última generación, ordenadores, Mega Drive y, en el futuro, Neo-Geo y Dreamcast, el trabajo de Bitmap Bureau pone su foco en un nicho muy determinado de jugón, pero todo aquel que no haya probado las mieles de un arcade tan directo debería echarle también un tiento, seguro que no se arrepiente…

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