5 de septiembre de 2018

Impresiones con La Mulana 2; exploración 2D en un juego que rezuma a clásico

Una secuela que no aporta mucho pero hará felices a los que se quedaron con ganas de más




¿Por donde empezar? La Mulana es un juego muy especial: nació como título de la escena doujin (indie japonesa) con un estilo que imitaba los juegos para MSX y una jugabilidad y mecánicas que de hecho se basaba en el eterno The Maze of Galious: la traducción al inglés, el remake posterior, la versión EX y el crowfunding para sacar adelante la secuela nos llevan hasta hoy, cuando La Mulana 2 llegó por fin a ordenadores para deleite de los amantes de la exploración infinita y los puzles enrevesados.



Ármate de valor (y papel y lápiz) si te quieres enfrentar a las ruinas de La Mulana 2. Aquí nada es fácil ni está mascado. Los principios del juego se basan en lo que hicieron los editores en los 80: «búscate la vida y ya veremos si eres capaz de llegarte al final». No es que el juego sea difícil per se (que lo es), es que contaremos con pocas armas para defendernos ante un escenario enorme, un montón de obstáculos y trampas, puzles infernales y unas mecánicas complejas a caballo entre lo que se daba en los videojuegos hace dos o tres décadas y lo actual.


El juego no está traducido, de momento, a nuestro idioma


La combinación puede ser mortal y, de hecho, La Mulana 2 no es un juego que se pueda recomendar a la ligera. No es simplemente un título de exploración plataformera 2D que hunde sus raíces en el género y en clásicos de MSX; es más, mucho más. Si odias quedarte atascado, si los golpes continuos te desquician, si te pierdes fácilmente aunque no sea un mapeado 3D. No lo dudes: el juego de Nigoro no es para ti. Si por el contrario te consideras un aventurero de pro que por diversos motivos no ha podido llegar más lejos que la esquina de su calle, pues ojo, que aquí vas a encontrar aventuras para mucho rato.

Nuestra protagonista es un poco más ágil que el personaje de la primera entrega


En esta ocasión tomaremos el papel de la aventurera Lumisa Kosugi, hija del protagonista del juego original: Lemeza Kosugi. Interesada por las leyendas y las habladurías de los habitantes del lugar, inicia su camino para explorar las ruinas tan antiguas como la civilización de La Mulana. Sin embargo, pronto se encontrará con las otras ruinas, las que no conocía antes nadie... ¿o sí? Equipada con un fantástico ordenador ampliable y las tabletas de piedra, será nuestra misión la de descubrir que secretos se ocultan en lo más profundo de estos templos pixelados...

Los autores han puesto un especial énfasis en el arte del juego


Explorando las ruinas
La jugabilidad sigue siendo muy similar a la de su antecesor, y es que los diseñadores no han querido mover nada de lo que les funcionó en su momento poniendo a la primera parte en el candelero de los videojuegos indies. Si bien hay algunas sutiles diferencias, como un movimiento algo más controlable para nuestra protagonista y una dificultad algo menor en el conjunto en general (confesamos que todavía no lo hemos terminado y creemos que así va a seguir siendo, que conste), al final todo se apoya en explorar de forma más o menos libre un gran escenario, saltar, usar nuestras armas y equipamiento especial, recoger pistas, hablar con otros personajes y abrirnos camino a través de crípticos puzles. La primera parte de la aventura, de hecho, servirá a modo de tutorial, aunque evitando llevarnos de la mano como ocurre en muchos videojuegos actuales. Solo tras derrotar al boss que nos aguarda al final de ésta, comenzará realmente la aventura.

Este es el primer jefe real al que nos enfrentaremos en nuestra aventura

De hecho, de vez en cuando nos encontraremos con bosses de grandes dimensiones, que han perdido algo de frescura con respecto al esfuerzo anterior, pero que siguen siendo un interesante bypass si ya nuestra cabeza no da más de si cartografiando habitaciones. Los personajes no jugables que nos vamos encontrando en los escenarios, tiendas, etc. también resultan ser interesantes, están aderezados con unas ilustraciones muy notables, pero pecan de un lenguaje desequilibrado: parecen adolescentes a los que el sentido del humor se les quedó en la palabrota fácil y la pedorreta de colegio. Extraño. Sea como fuere, sus tribulaciones y los mensajes que vayamos recogiendo en nuestro devenir, serán claves para ir descubriendo la historia y el misterio que rodean al juego. Una vez más, los diseñadores lo bordan en este sentido, y es una delicia como se va abriendo ante nuestros ojos un abanico de posibilidades mientras imaginamos que narices ha ocurrido aquí.

Aunque el mapa no es demasiado informativo, os tendréis que acostumbrar a consultarlo


Y si te lo estabas preguntando: Sí, os recomendaremos, muy, mucho, que además de usar el sistema de guardado del juego para mensajes y textos importantes, os hagáis con un papel y lápiz (o móvil, o capturas de pantalla) y vayáis apuntando todo aquello que os resulte relevante. Es quizás excesivamente «de vieja escuela», pero si queréis tener éxito en vuestra aventura será necesario pasar por este trámite; a no ser que tengáis una capacidad memorística fuera de lo común. Los puzles también resultan ser a veces complicados, y las pistas no tienen porque estar cerca. Las traducciones al inglés a veces nos pueden jugar malas pasadas, pero por fortuna si os atascáis y estáis hasta las narices, siempre podréis acudir a Internet. Alguien ya habrá pasado por ese punto donde vosotros no podéis avanzar. Garantizado.

Algunas conversaciones son de lo más surrealistas


¿Un paso atrás?
Donde quizás nos ha decepcionado un punto La Mulana 2 es en su aspecto gráfico. Ya desde los primeros pantallazos se adivinaba que no habían evolucionado desde la anterior mezcla de digitalizaciones y sprites pixelados, que se perdonaba al provenir de un juego estilo MSX y quedaba todo de tapadito debido a su baja resolución y formato 4:3. Con el aumento de la resolución y ancho de pantalla para la secuela, ahora se evidencian mucho más estas digitalizaciones, pobres y descafeinadas, que no se llevan bien con los personajes nuevamente pixelados. Resulta también curioso como el juego demanda bastante más máquina que la precuela, a pesar de que en apariencia debería correr en un ordenador de hace más de 10 años. La banda sonora sigue rayando a un nivel altísimo, y a pesar de que no nos hemos encontrado de momento con cortes tan memorables como en el juego anterior, si que suena muy bien y nos acompañará a las mil maravillas.

Quizás un poco más de mimo en el apartado gráfico no le hubiera venido mal


La Mulana 2 vuelve a ofrecer un desafío gigantesco, en los dos sentidos. Por un lado es un juego complicado y difícil, que exige al jugador, y por el otro el mapeado sigue manteniendo ese esplendor de la primera parte. Puede que no se haya avanzado demasiado y que no deje de ser un título continuista, que incluso ha perdido algo de frescura, y que podrían haberse mejorado algunas cuestiones técnicas, pero en el fondo es lo que demandaban los seguidores del juego anterior. Nigoro no se ha mojado mucho, ha pulido algunos elementos, ha perfeccionado su habilidad en el diseño y ha cumplido las expectativas de los seguidores.

Lemeza protagonizó la primera entrega de La Mulana


Quizás le hubiera venido bien un modo más simple para aquellos que quisieran acercarse a esta maravillosa aventura sin dejarse la piel en ello, pero precisamente no incluirlo es mantenerse firme en una convicción acerca de los videojuegos más vieja que muchos de los jugones que tratarán de entender lo que ocurre en sus pantallas. Te gustará si buscas una aventura larga y compleja, con zonas de plataformeo y muchos puzles. Eso sí, ¡que no te de miedo quedarte atascado y que te expriman hasta la última gota de tu experiencia jugona!

La Mulana 2 está disponible para ordenadores (Windows, Mac y Linux) en plataformas de descarga digital como Steam. Recientemente Nigoro y Playism han anunciado que también aparecerá en consolas PlayStation 4, Xbox One y Switch.

Más info en la web oficial de La Mulana 2

Lee nuestro especial sobre La Mulana 2, Parte 1 Parte 2

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