20 de junio de 2018

Crónica de Arcade Con 2018; ¡mejorando lo que parecía imposible!

Desde hace cuatro años la asociación Arcade Vintage celebra la ArcadeCon, una  iniciativa que consiste en una especie de retiro espiritual durante todo un fin de semana con el objetivo de vivir el estilo de vida arcade. Cada nueva edición añadimos más y más matices al discurso de los arcades como expresión cultural y/o artística, no en vano, durante mucho tiempo, los arcades fueron el motor de la industria y su máxima expresión, tanto a nivel jugable como técnico, y en estos encuentros los aficionados nos encargamos de ratificarlo...


De esta guisa presentó Jose Litarte a los premiados
de los torneos celebrados durante el evento
El caso es que su estilo de juego no se escogió porque sí, sino por necesidad. Por su forma de explotación, es decir, «pagas por cada partida», y estas no podían ser largas (cuanto más dura el jugador menos recauda el negocio) pero tampoco demasiado cortas (si sientes que lo que te ofrece el juego no vale la moneda que tienes que echar, ergo mucho no recaudará la máquina). Por lo tanto, los juegos arcades son la sublimación del equilibrio entre el tiempo y la experiencia vivida durante él, de forma que un juego arcade debe ser de entrada atractivo para que te acerques a verlo, y una vez roto el hielo de la primera moneda debe darte una experiencia que, aunque sea corta, sea tan intensa que pienses que ha merecido la pena y estés dispuesto a seguir pagando por volver a vivirla. Sí, dicho así podría asemejarse con las drogas, pero yo lo compararía más con las montañas rusas o los deportes de riesgo.

Y, alrededor de este tipo de videojuegos, surgieron los salones arcade, centros de ocio (y no siempre de compañías respetables) con su propia fauna y flora, su argot y costumbres. ArcadeCon trata de volver a todo aquello que hacía grandes los salones recreativos, pero sin la parte negativa (porque seamos sinceros, el ambiente de los recreativos no era siempre lo que se dice de lo más sano y recomendable). Y no sólo quedarse ahí, no sólo disfrutar de un salón lleno de máquinas y juegos sino también vivirlo de una forma más intelectual y/o académica.


Como siempre, Rafa puede contar el más aburrido de los discursos
y hacerlo interesante y divertido. Tendría que ser profesor de economía o algo...


«Un juego arcade debe ser de entrada atractivo para que te acerques a verlo, darte una experiencia que, aunque sea corta, sea tan intensa que pienses que ha merecido la pena y estés dispuesto a seguir pagando por volver a vivirla»

Con tres ediciones previas a sus espaldas, a estas alturas el formato del evento estaba más que asentado. Sin embargo, esta ArcadeCon rompe con algunas tradiciones. De entrada, el lugar de reunión no ha sido la finca Ferrusa de otros años sino que se ha ido un poco más lejos, al albergue Biar, a pocos kilómetros de Petrer, donde se encuentra el salón arcade.

De izquierda a derecha, Locomalito, Gryzor87, un servidor y Jaime Rodríguez.
Ellos aportan el cerebro, yo la belleza ;)

Lo que hemos ganado los participantes con este cambio es un poco más de intimidad ("sólo" compartes habitación con otros siete participantes más, no con todos), piscina (aunque el tiempo no acompañaba), más espacio para todo y más participantes. Esto de los participantes era un miedo inicial que teníamos algunos, que al haber bastantes más (no conozco las cifras oficiales, pero creo que hemos sido más de 80 frente a los 50 de la tercera edición) se perdiera el efecto de pequeña comunidad y fuera algo más masivo. Y eso sin contar con que el tamaño del salón arcade es el que es y si otros años ya quedaba bastante lleno, en este siendo más no cabríamos.

Un poco de charla técnica sobre cómo funciona FightCade por Pau Oliva, el creador de FightCade.
Por cierto, yo le gané al Street Fighter II. Era el gran favorito del torneo y…
fue a la única persona a la que gané… 

Hadōken!!!

Por suerte todos esos malos augurios no se han cumplido, o por lo menos yo no he tenido esa sensación. Aunque el grupo sea más grande sigue siendo lo suficientemente pequeño como para mantener la esencia de lo que siempre ha sido la ArcadeCon para los participantes, y el tema del espacio se ha solucionado habilitando la cafetería de al lado, trasladando varias máquinas y pinballs al mismo, con lo que se tenía incluso más espacio que otros años y a tres bellas camareras sirviéndonos bebidas.

«Aunque el grupo sea más grande sigue siendo lo suficientemente pequeño como para mantener la esencia de lo que siempre ha sido la ArcadeCon para los participantes»

Por la parte negativa del cambio, que siempre la hay, hemos perdido los churros con chocolate (¡imperdonable!), y también hemos tenido demasiada rigidez en el tema de las comidas que hacía que las charlas hubiera que acabarlas casi abruptamente para cumplir el horario.

Los visitantes al salón volvieron a disfrutar de una experiencia inigualable

Porque otro cambio de este año con respecto a los anteriores es que no ha habido eventos paralelos donde te ibas a perder uno sí o sí. La ventaja: no te pierdes nada si no quieres. La desventaja: si el tema no es de tu interés... aunque bueno, tampoco pasa nada, al haber más gente siempre podías encontrar con quién charlar, o con quien jugar en el mini salón que se había improvisado en una de las salas.

Aunque lo gordo estaba en Petrer, en Biar también teníamos con qué quitarnos el mono.

Y es que esto, el interactuar con la gente, es lo que de verdad da valor a la ArcadeCon. Todos los años lo digo, pero es que es lo que pienso. Lo más importante no son las charlas, no es el concurso con sus premios, no es la tarde del salón arcade, todo esto tiene un valor, evidentemente, pero es más por la gente que va. Es poder hablar con todo el mundo, gente realmente interesante y comprometida con el arcade de una forma u otra, desde algún empresario a restauradores, estudiosos, desarrolladores o simplemente grandes aficionados; ir a la ArcadeCon es todo un privilegio simplemente por poder charlar con toda la gente que es capaz de reunir un evento así.

Este año no sólo teníamos el salón arcade, el local de al lado
también lo teníamos tomado nosotros.

«Ir a la ArcadeCon es todo un privilegio simplemente por poder charlar con toda la gente que es capaz de reunir un evento así»


Por su lado, las charlas tocaban numerosos palos, tanto desde el punto de vista cultural (como por ejemplo la charla de nuestro compi Mauri sobre la censura en los videojuegos), como técnico (por citar un ejemplo, la charla sobre ingeniería inversa de Eduardo Cruz) o histórico (sirva la historia del recreativo español de Recreativos.org a modo de ejemplo también). De hecho, y ya que hablamos de la charla de Recreativos.org, en ella pudimos asistir a una exclusiva, y es que gracias a su impresionante labor de preservación pudimos probar el juego El fin del Tiempo, uno de esos primeros arcades olvidados que nos dio la industria española. Lo importante de estas charlas es tanto la calidad de las charlas como de los ponentes. Se nota en todas ellas la pasión que hay detrás de las mismas.

Había charlas para todos los gustos: algunas más genéricas y otras más duras y técnicas.

Y aunque las charlas (y la tarde en el salón arcade) dominen el tiempo oficial, nos lo hemos pasado genial en los corrillos, las sorpresas que siempre se dan y las alternativas paralelas. Por ejemplo, no todos los días puedes montarte en un DeLorean, o charlar sobre programación o hardware del MSX (había hasta una sala montada con varios ordenadores), o hacerte un minitorneo de Street Fighter, o darte un baño en la piscina desnudo, o pasar la noche en un almacén de pinballs, o... muchas cositas que pasan cuando juntas a casi 100 entusiastas de los arcades con unos añitos a sus espaldas y experiencia más que contrastada.

Qué tendrá el MSX que sus seguidores no se olvidan de ellos…
incluso aunque la cosa vaya de arcades… :)

Así que, tras un fin de semana de ArcadeCon, las conclusiones no podrían ser más positivas. Como todos los años, lo mejor es el ambiente, la gente con la que compartes mesa y juegos, todo el conocimiento acumulado en un sólo recinto donde puedes aprender, divertirse, ligar (bueno, salvo que te gusten los cuarentones frikis, de eso puede que no mucho) y, en definitiva, salir con el buen sabor de boca que te hace pensar que el año que viene tampoco me lo pierdo. Y dado que será la quinta edición de ArcadeCon, las expectativas están muy pero que muy altas…

Una de las sorpresas presentes en esta edición de Arcade Con:
¿Hace un viajecito en el tiempo en un DeLorean?
El momento de despedirse siempre es duro. En serio...


Más info sobre Arcade Con

Lee nuestras crónicas de la I edición, II y III

No hay comentarios:

Publicar un comentario