22 de mayo de 2018

¡Conviertete en el hombre calcetín! Sorteamos 3 códigos de descarga para 'Sockman'

¡Sorteo a la vista! Por gentileza de los chicos de Sockware sorteamos tres códigos de descarga para ordenadores Windows en Steam de Sockman, su estupendo plataformas 2D con gráficos pixelados. ¿Quieres hacerte con uno de estos códigos? Te lo tendrás que currar un poco, pero todo sea por pasártelo bien y disfrutar por la patilla de este juego inspirado en clasicazos de la talla de Rick Dangerous, Jet Set Willy o Manic Miner.


Para participar solo tienes que seguir la cuenta de @Sockman y la de @RetromaniacMag, y subir alguna foto tuya con un calcetín, media o prenda de esas que se ponen en tus piececitos para que no tengan frío... ¡en invierno; no nos gustan las sandalias con calcetines! 😆

Nos encanta el sentido del humor y la imaginación, pero no mandes burradas que no podría ver cualquier mortal de 5 años. Cuando tengas la foto, escribe un mensaje en Twitter tal que así (sin las comillas) y adjunta la imagen:

"@RetroManiacMag @Sockman ¡Yo soy: #Sockman!"

Entre todos los participantes sortearemos estos tres códigos que nos han proporcionado desde Sockware. Tienes hasta el próximo viernes a las 23:59 para participar, elegiremos a los ganadores durante el fin de semana y los anunciaremos como muy tarde el próximo lunes 28. ¡Anímate y participa!

Inspirado en clásicos como Rick Dangerous, Jet Set Willy o Manic Miner, Sockman es un divertido reto para ordenadores Windows que ha sido diseñado por Chema Cobas, Miguel Rodríguez (programador) y Javi «Zeta» Domínguez (arte y diseño). Al menos Chema y Javi son viejos conocidos de la escena musical por su participación en grupos como Mägo de Oz, y que han decidido apostar también por su lado lúdico para plasmar otra de sus pasiones en este juego.





En cualquier caso, es hora de enfundaros (y nunca mejor dicho) el traje de Sockman, el alter ego de Domin Domínguez, un tipo de 64 años de edad fontanero de profesión. A falta de un día para jubilarse, Domin regresa del trabajo con la única idea en mente de relajarse en su morada. Pero en lugar del mullido y trabajado hueco de su sofá, Domin se topa de bruces con su destino: un calcetín. Y es entonces cuando comienza su periplo a través de un buen puñado de niveles pixelados diseñados con mimo y esmero, donde tendréis que poner a prueba vuestra habilidad con los dedos y capacidad de reacción, como en los viejos tiempos.

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