26 de octubre de 2017

Impresiones con 'Sine Mora EX', la evolución de un matamarcianos a caballo entre lo clásico y lo moderno

Profundizar en Sine Mora EX es complicado. No es un matamarcianos a la vieja usanza, ni tampoco reniega totalmente de sus raíces: parece querer ser la evolución de un género que lleva con nosotros prácticamente desde los inicios de los videojuegos. Imperecedero, lo cierto es que el género ha sufrido el desdén de gran parte del público, relegando los combates espaciales a los bullet hell de Cave y a alguna incursión más como fue Darius Burst. Veamos qué nos puede ofrecer esta nueva versión de un juego que apareció originalmente en 2012.




El juego de Digital Reality se resiste a morir, y de ello se encargan THQ Nordiq y sus huestes. Lanzado en formato digital y en físico para nuevas plataformas, llegaba hace unas semanas Sine Mora EX para Switch de la mano de Badland Games, quienes también editaron en nuestro país la consabida edición en caja para PS4. La coletilla EX sirve para avisarnos que esta nueva versión incluye algunas novedades con respecto al juego que apareció hace unos años en Xbox 360 y que luego paseó palmito por otros sistemas, incluso extendiendo sus tentáculos hasta la defenestrada Ouya.

Esta versión incluye novedades y mejoras

El juego cuenta con la colaboración de Grasshopper, el estudio al frente del cual se encuentra Suda51, en un momento en el que el diseñador japonés había ganado cierta fama (este tipo parece estar montado en una montaña rusa). Los diseños de Mahiro Yamoka por otro lado también se dejan notar, sobre todo en los conceptos de los jefes finales, cargados de esa estética industrial y 'punkarra' que tanto gusta en el anime japonés y que aquí gana enteros gracias a que estos bosses constan por lo general de diferentes partes móviles, patrones variados de ataques y espectaculares explosiones. Mientras que la banda sonora es obra de Akira Yamaoka (Silent Hill), que si bien realizó un buen trabajo, también es cierto que queda solapado por la acción en pantalla. Pero no adelantemos acontecimientos, y empecemos por el principio: ¿cómo se juega a Sine Mora EX?

También está disponible en edición física

Controlando a diferentes naves a lo largo de una historia hilvanada entre facciones, amigos, enemigos, traiciones y un mundo con personajes antropomorfos y reminiscencias al steampunk (o al dieselpunk, como algunos se empeñan en describirlo), nos tendremos que abrir paso a través de diferentes niveles en otros tantos escenarios distintos, haciendo acopio de nuestra habilidad sorteando balas y usando a nuestro favor la mecánica del juego. En el juego somos invencibles, nuestra nave puede recibir todos los balazos que queramos sin morir, ya sean misiles, bombas o potentes disparos de los bosses.... sin embargo, toda vez que recibamos uno de estos impactos, un marcador de tiempo situado en la parte superior de la pantalla y que marcha hacia atrás, correrá un poco más. Si este contador llega a cero... ¡kaput! Moriremos y tendremos que continuar la partida utilizando un crédito.

Cada nave está equipada también con un arma secundaria limitada

Los jefes finales cuentan con diversas partes destruibles y patrones de ataque

Destruir enemigos recuperará algunos segundos del inexorable contador de tiempo, al igual que llegar a determinados puntos de control dispuestos en algunos niveles, o la recogida de algunos ítems especiales que dejan tras de sí ciertos enemigos al eliminarlos. Por lo general no os costará mucho llegar al menos hasta el momento de enfrentaros con el jefe final, pero entonces la cosa cambia, y será mejor que lleguéis con un buen colchón de tiempo a vuestras espaldas, un repositorio de armas secundarias (como bombas), y la barra de ralentizar el tiempo en buen estado, porque esta última es la otra capacidad de vuestra nave que deberéis dominar.

En momentos como éste, mejor tener habilidad y algo de energía para ralentizar el tiempo

Los diseñadores decidieron que nuestras naves podrían ralentizar el tiempo para así poder esquivar algunos implacables patrones de balas que nos amenazan, oleada tras oleada, en estas encarnizadas luchas contra los jefes finales. No es sencillo esquivar dichas oleadas por lo que siempre podréis echar mano de la habilidad mencionada a costa de consumir energía de su propia barra y agotarla. En momentos puntuales es muy útil, de modo que os ahorraréis impactos de fuego enemigo en vuestra nave, y de paso, que el contador de segundos caiga hasta los números rojos. ¡Mucha atención! También podremos aumentar la potencia de nuestra arma (muy necesaria) recogiendo ítems por los escenarios, y que perderemos si alguna bala choca contra nosotros, como en los viejos arcade. Recuperarlos a tiempo es cuestión de supervivencia.

¡Tendremos que combatir hasta debajo del océano!

Destruir este tren es bastante divertido

Así que, sin llegar a ser un bullet-hell tipo Cave en toda regla, aquí también hay multitud de patrones de balas en pantalla, y en definitiva lo importante será como siempre esquivarlos y acabar con los enemigos. El factor tiempo acaba por ser divertido y está estupendamente bien implementado y medido en el juego, pero para algunos jugadores será una distracción innecesaria que puede arruinar la experiencia de juego a la que estén acostumbrados. En nuestro caso, y a pesar de unas primeras reticencias, tras acostumbrarnos al sistema nos gustó hace unos años este cambio en la mecánica tradicional de un género como los matamarcianos, y nos sigue pareciendo atractivo hoy en día. Es fresco y saludable para un sector que de un tiempo a esta parte está recibiendo diversos títulos con mecánicas y planteamientos muy diferentes (como Super Hydorah, Dimension Drive o el propio Darius Burst).

Los gráficos son bastante notables

La cosa se está poniendo intensa...

Además, viene ayudado por unos controles solventes y muy simples. Todo es cuestión de práctica. Quizás en la pantalla en el modo portátil todo os parezca demasiado pequeño y en algunos momentos puntuales apuntar a los enemigos más pequeños mientras esquivamos balas es complicado debido a la resolución. El juego, en cualquier caso, funciona suave tanto en modo portátil como conectado directamente a la televisión, donde disfrutaremos más de unos gráficos cuidados (ya no sorprenden como antaño, eso sí), con algunos cambios con respecto al original, como en efecto de desenfoque menos pronunciado, o el aumento en la resolución y mejora de iluminación y texturas, algo que se deja notar sobre todo en las versiones para PS4 Pro u ordenadores, donde podremos cambiar la resolución a unos impresionantes 4K.

Como matar a moscas a cañonazos. Pero la verdad es que funciona...

Las novedades en esta versión EX pasan por un modo de juego cooperativo para dos jugadores, en el que uno de ellos controlará la nave, y el otro una especie de orbe giratorio y un escudo. Añade algo de estrategia al conjunto, pero en niveles superiores puede llegar a ser un sistema frustrante. Por otro lado también podremos compartir con algún amigo el modo enfrentamiento que no pasará a la historia, como tampoco lo harán los minijuegos para un solo jugador. La vuelta del modo arcade (más duro y sin las escenas cinemáticas que acompañan el modo historia), es interesante, sobre todo para los más duchos cargándose marcianos, y los que quieran alargar la vida de un juego corto, pero intenso. Por cierto, en el modo historia también han mejorado la experiencia gracias a unos diálogos más coherentes, la inclusión del doblaje en inglés (aunque mola más el original en húngaro). Ahora es más sencillo seguir el hilo conductor de la historia al controlar diferentes personajes.

Se intuye que estamos llegando al final de nuestra aventura

¡Corre! ¡Recupera esa cápsula de mejora de armamento!

Sine Mora EX es un juego interesante, atractivo visualmente y con cierta originalidad en su planteamiento. Su sistema de juego divide a los entusiastas de los matamarcianos y puede echar para atrás a aquellos que se acercan a un título de estas características, pero resulta, tras un periodo de adaptación, divertido y desafiante. La inclusión de nuevos modos, mejoras gráficas, nuevo doblaje y la modalidad arcade, alargan la vida de un juego que per se debe ser corto pero intenso. Quizás sea precisamente en esta intensidad donde falle un poco el juego de Digital Reality. A veces la acción en los niveles decae un tanto para luego volver a crecer exponencialmente cuando llegamos a los jefes, pero no pondremos en duda su desarrollo adictivo y el buen planteamiento alejado de los típicos y manidos bullet-hell nipones.


Visita la web oficial del juego

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