20 de septiembre de 2017

Impresiones con 'Windjammers': un viejo conocido en pantalla grande

La fiebre por traer de vuelta los clásicos de la generación arcade no cesa, ofreciendo nuevas posibilidades a esos títulos. Los juegos de éxito pueden vivir una segunda juventud, mientras que los que no lo tuvieron pueden aspirar a una segunda oportunidad. Windjammers cae en esta segunda categoría, y cabe decir que probablemente estamos ante la forma definitiva de su versión original, aunque tal vez no del concepto. ¿Su gran baza? 2 palabras: online multiplayer. ¿O son 3 palabras?



A pesar de lo que pueda parecer desde la perspectiva moderna, donde encontramos torneos de este juego en todo evento retro que se precie, Windjammers no fue un éxito en su momento. El juego de Data East, ya fuera por su extraña mezcla de conceptos, o por el hecho de haber sido una exclusiva de Neo-Geo, pasó algo desapercibido en el cada vez más lejano en el que fue lanzado.

El tiempo, no obstante, le ha puesto en su sitio, permitiendo que muchos hayamos descubierto un juego cuya simplicidad inicial pudo haber jugado en detrimento de su éxito, y que esconde una complejidad engañosa.

El soleado fondo del menú principal de Windjammers para PS4

Por si eres uno de los 3 lectores de RetroManiac que no sabe de qué estamos hablando, ahí va una breve presentación: Windjammers es una mezcla de air hockey y tenis, jugado en una cancha cerrada, con un frisbee. Como en el primero, nuestro frisbee puede rebotar contra las paredes con el objetivo de alcanzar la meta que se encuentra a las espaldas de cada oponente, que a su vez está dividida en diferentes secciones con puntuaciones distintas; como en el tenis, hay una red central que puede jugar un cierto papel en los partidos, que se organizan en sets. Así pues, nuestro objetivo es marcar goles en la meta opuesta, hasta alcanzar 12 puntos o tener la mayor puntuación si se agota el tiempo.

Las acciones básicas disponibles para los jugadores son sencillas: lanzar el disco en diferentes ángulos, recto o en volea, y deslizarse rápidamente por el suelo. A partir de aquí, una plétora de matices resultan en una cantidad de estrategia y jugabilidad "física" capaz de poner en evidencia a más de un juego de lucha.

Devolver el disco inmediatamente supone una mayor potencia de lanzamiento. Se puede agregar efecto a los tiros mediante la introducción de un clásico movimiento en semicírculo del stick, como si de un Street Fighter se tratase. Los tiros pueden bloquearse, lo que lanza el disco a las alturas y, si nos situamos debajo, podemos cargar un supertiro muy difícil de bloquear. La suma de todas estas técnicas hace que los partidos entre buenos jugadores sean una gozada, incluso para los espectadores.

Modo 4:3, con bandas laterales. De fondo, los contrincantes: Barack Obama vs Angela Merkel

Con semejantes credenciales, por supuesto es un imprescindible entre los torneos de cualquier evento retro, y un candidato a ser elevado a la categoría de eSport. ¿Y qué le falta para alcanzar semejante estatus? Online multiplayer.

DotEmu rescata para las plataformas de nueva generación un título que mereció una mejor suerte en su lanzamiento original. Publicado en la PlayStation Store para PS4 y PS Vita, con cross buy, y pocas y no necesariamente sustanciales novedades bajo el brazo. Lo que no afea el conjunto en absoluto. Aquí tenéis un resumen rápido de las impresiones: Windjammers para PS4 y PS Vita sigue siendo un gran juego.

Lo primero que encontramos en esta "nueva" versión es un animado menú de opciones, haciendo gala de un atractivo pixel art y toda la panoplia de colores supersaturados (chillones, incluso) que recordamos de los 90. Las opciones son pocas, indicando que DotEmu ha optado por mantener la experiencia pura. Por un lado, podemos escoger entre Local Game y Online Game. Por otro lado, tenemos las opciones de configuración, y un pseudo tutorial, estático a diferencia del original, que nos muestra las mecánicas básicas de juego.

Las opciones que ofrece el juego se reducen básicamente al apartado gráfico. Podemos escoger entre formato de pantalla 4:3 (el original), con bandas a los lados, o 16:9, adaptado al formato de los televisores modernos. Si optamos por el formato 4:3, también podremos escoger qué fondo queremos que muestren las bandas laterales. Finalmente, tenemos la habitual selección de efectos gráficos: scanlines, efecto CRT (bastante logrado, la verdad), suavizado (espantoso como es también habitual) y sin efectos, mostrando los gráficos en todo su pixelado esplendor. No son malas opciones, y los efectos resultan bastante aparentes, pero como viene siendo típico en estos casos, no se pueden cambiar durante la partida, de modo que sólo cuando vuelves al menú principal puedes escoger un formato de pantalla o efecto distinto, aun cuando sólo afectan a la partida.

Mención aparte merece el formato 16:9. Sin duda los más puristas temblarán de rabia al leer esto, sobre todo si han visto ni que sea por un instante el deformado aspecto resultante de los retratos. Pero cabe decir que tras unos segundos de adaptación, el hecho de que la acción se desarrolle a todo lo ancho de la pantalla hace que la experiencia de juego sea algo menos dura para los no iniciados - a diferencia de lo que aconseja el propio juego, ya no necesitas reflejos de ninja para ver venir según qué tiros. Recomendamos probarlo al menos para percibir esta sutil diferencia.

Modo 16:9, con el efecto CRT activado. No apto para puristas

Los menús, cabe destacar, ofrecen una mezcla de gráficos en alta resolución y fuentes tipo 8 bits con suavizado que se dan de bofetadas entre sí, y con el propio juego. La suma de los elementos es muy incoherente, si bien tampoco tiene impacto alguno en la experiencia jugable, puesto que el juego en sí está emulado y tiene el aspecto exacto que todos recordamos.

La emulación es rápida y completamente libre de ralentizaciones o artefactos, al menos en la versión PS4, que es la que probamos. Una vez metidos al lío, todo funciona exactamente según recordamos. El control mediante el pad de PS4 es exquisito, tal vez comparable incluso a la experiencia en una arcade con botonera de calidad. Preciso y rápido, tal vez el elemento analógico merma un tanto la sensación de control, pues a priori el control de la dirección no es tan granular como el analógico permitiría, pero en el frenesí de la partida tampoco tendremos tiempo de pararnos a pensar si hemos apuntado un poco más arriba o un poco más abajo.

Dentro de las opciones de juego local, tenemos 3 modos: Arcade, que recrea (y nunca mejor dicho) el single player de la máquina original; Mini-Games, donde podremos jugar en cualquier momento a los dos minijuegos incluidos dentro de la partida single player: Dog Distance y Flying Disc Bowling; y, por supuesto, Versus, para darnos caña con un amigo en el sofá de casa. El modo Arcade no tiene limitación aparente de créditos, de modo que podéis jugar y continuar en caso de perder, tantas veces como sea necesario.

Y llegamos a la característica estrella de esta nueva versión de Windjammers: el online multiplayer. ¿Es lo que cabía esperar? Sí. Y no.

Un excelente tiro de Jordi Costa, español de la provincia de San Petersburgo

Por de pronto, y supongo que esto estará bastante asumido, se necesita una suscripción a PlayStation Plus para poder jugar online. Puede resultar una perogrullada, pero no todo el público objetivo de este juego habrá tenido interés previamente en los modos online de PS4, de modo que hay que tenerlo en cuenta ya que incurre en un coste extra.

El modo online ofrece 3 modalidades: Quick Match, en que nos conectamos contra un adversario aleatorio para una partida rápida (o no tanto; ahora vuelvo sobre ello); Ranked Match, modo puntuado que sirve para situarnos en la tabla de puntuaciones del juego; y Custom Match, que al menos en nuestra experiencia no tiene nada de Custom, y que básicamente supone que nos pongamos a la espera de que alguien se conecte contra nuestra partida. A priori, puesto que no hemos podido llegar a comprobarlo.

Y es que el gran problema que tuvimos durante nuestro tiempo en el online de Windjammers es que el ratio entre tiempo de espera y tiempo de juego está extremadamente descompensado. A diferencia de lo que esperábamos de este juego (o de esta versión del mismo, vamos), te pasas el tiempo esperando encontrar un adversario contra el que "echar unos frisbees". Si esto es debido a problemas en el netcode, a estar situado en una u otra región o zona específicas, o si realmente no hay jugadores, es difícil de determinar. Lo que sí está claro es que hubo que iniciar hasta 4 Quick Match, y dejarlos buscando hasta que se agotó el tiempo de espera, hasta que pudimos jugar el primer partido online. En total, más de 15 minutos en el dique seco para jugar durante 3-4 minutos. Muy descompensado.

Es igualmente cierto que los 4 partidos que pudimos jugar estuvieron libres por completo de lag. La experiencia fue rápida y gratificante, sin asomo de problemas de sincronía que pudieran resultar en goles injustos. Jugamos 2 veces contra el mismo adversario, gracias a la opción "Revenge" ofrecida para repetir partido contra un mismo oponente, y fuimos desconectados. Si esto fue automático o decisión del otro jugador, es difícil de decir. Tras un par de búsquedas más, volvimos a encontrarnos con el mismo jugador, contra el que jugamos 2 nuevos partidos, y fuimos desconectados. La experiencia, pues, indica que no parece haber apenas jugadores, y que sólo podemos jugar 2 partidas contra un mismo oponente.

Una lástima, pues, que no haya una mayor base de jugadores online; tal vez en más de un caso por la nunca transparente existencia del sobrecoste de una suscripción a PlayStation Plus para poder acceder a este modo, pues cuando consigues jugar, funciona de maravilla, y abre las puertas a todo un mundo de competición. Por desgracia, no hay ningún tipo de opciones de comunicación con el adversario, para felicitarse, dar o recibir consejos o, por supuesto, vanagloriarse (educada y amigablemente, siempre) de la victoria lograda.

"¡Mira, un mono con 3 cabezas!". El astuto inglés probando una vieja táctica colonial con la japonesa

Llegados a este punto, cabe analizar el conjunto. El juego funciona tan bien como siempre, pues es una emulación fidedigna. El control es muy sólido y hay algunos efectos gráficos que vale la pena probar. Ofrece su gran baza en forma de online multiplayer, pero se necesita de una suscripción extra para poder disfrutarlo. Y realmente no pone nada nuevo sobre la mesa, lo que supondrá muy distintas opiniones para cada uno de vosotros.

¿Merece la pena la versión de Windjammers para PS4 y PS Vita? Si sois fans acérrimos del original y os motiva la posibilidad de jugar competiciones online, sin lugar a dudas. Si, por contra, sois fans casuales del juego o sólo tenéis curiosidad por el mismo, hay otras formas de poder disfrutarlo sin los costes asociados.

El juego está actualmente a la venta en la PlayStation Store por un precio de 14,95 €, en cross buy.

Visita la web oficial para más info

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